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Hace poco vi un documental de Discovery Channel llamado How The Earth Was Made. Dejando a un lado todas las cosas interesantes que se abordan a nivel científico (por cierto, es un documental perfectamente objetivo; no como esos del fin del mundo que más parecen una película de suspenso que un documento científico) generó en mí diversos pensamientos que quisiera comentar. Primero es necesario explicar de qué va el documental: explica, como su título lo dice, la formación de la tierra y todos los sucesos por lo que ha pasado hasta llegar a su forma actual. Son 4500 millones de años de historia. Pueden pasar a verlo, aquí les dejo el link; no me parece necesario que tengan conocimientos de geología, pero sí un mínimo interés en esta área; además, como deben saber, los documentales de Discovery son bastante didácticos. Ahora, dejando la publicidad, les diré el verdadero motivo por el que escribo esto. La tierra, en su larguísima vida, ha vivido una cantidad de catástrofes que, lejos de destruirla, la han acercado al estado ideal para desarrollar la vida. Yo, que estudio Geofísica y poco a poco he aprendido a amar este maravilloso planeta, me sorprendo todos los días al pensar en la serie de eventos que han permitido que los seres humanos hayamos podido reinar durante estos 10 mil años (este lapso e tiempo es, en palabras del documental, “una fracción de una fracción del 0,1% de la historia de la tierra”) Si uno solo de esos eventos y condiciones hubiese faltado no estaríamos hoy aquí. Les contaré algunos de estos elementos para que me entiendan mejor (espero no aburrirlos con algunos términos a los que necesariamente tendré que recurrir para explicarme bien) Al principio, los meteoritos no dejaban de estrellarse contra la tierra, incendiándola; pero precisamente estas rocas extraterrestres son la base de la principal teoría que justifica la presencia del agua en el planeta pues éstos contienen un 5% de H2O que se liberaba en vapor de agua y generaba precipitaciones. Algunos miles de millones de años después se produjo una nevada gigantesca que extinguió las pocas especies que ya existían, pero al mismo tiempo permitió la acumulación de calor necesaria para que se produjeran grandes explosiones volcánicas que separaron el súper continente Rodinia, generando así el primer modelo de nuestros continentes actuales. Cuando estos se unieron de nuevo en Pangea se dio en la tierra la explosión de vida más grande hasta ahora pero este hermoso continente (en el que ya existían los Dinosaurios) volvió a separarse mediante grandes y furiosas erupciones volcánicas que permitieron acondicionar el clima (y ayudar a acabar con los gigantes reptiles que ocupaban el planeta) para que la era de seres humanos por fin llegara (además, estas erupciones sacaron a la superficie unos minerales muya preciados por todos nosotros: los diamantes). Pudiera seguir relatando eventos y consecuencias pero sería bastante extenso y aburrido para todos. Lo más increíble de todo esto es que la tierra, con 7 planetas a su alrededor y tres de ellos muy parecidos a ella en cuanto a composición química y morfología, es la única que vivió cada uno de estos eventos y surgió de ellos renovada, lista para contener la vida. ¿No les sorprende? La tierra es el único planeta en nuestro sistema que funciona justo como debe funcionar para que nosotros estemos aquí; es como si cada una de las experiencias fuera un ingrediente de una preparación más grande: la vida. Las condiciones estuvieron dadas desde su formación, pero en el transcurso de todo este tiempo se estuvo preparando (o la estuvieron preparando) para recibirnos a nosotros. El clima que tenemos hoy en día, la baja actividad volcánica y sísmica, la capa de ozono que nos protege, la atmósfera rica en elementos necesarios para los vivientes, el campo magnético (este es otro señor que sólo tenemos nosotros y que es indispensable para la vida), nada de eso se había dado hasta ahora, ni se hubiera dado si no fuese por todo lo que pasó nuestro planeta. ¿Cómo es posible que haya sido un proceso tan bien pensado? No quería entrar en el tema de la religión (si, siempre lo digo) pero es imposible para mí hablar de tal perfección y no pensar en Dios. Un planeta tan maravilloso y funcional sólo puede ser obra divina. Si, tal vez la Iglesia exagere al decir que se formó todo en siete días, o en su teoría (totalmente refutada) de que la tierra tiene alrededor de 6 mil años; pero no se puede creer que un conjunto de eventos que apuntan a un solo objetivo es una coincidencia.  Incluso el hecho de que las rocas hayan sido erosionadas y trasladadas a la superficie, en la posición perfecta para que nosotros podamos estudiarlas es un regalo de Dios, para que podamos estudiar y entender. Él sabe muy bien que nosotros los humanos somos seres curiosos, que lo queremos saber todo y nos brinda una oportunidad para conocer hechos de hace nada menos que 4500 millones de años. Tal vez los estudiantes de medicina se maravillen de la misma manera al estudiar la perfección del cuerpo humano, y ese ya es otro tema que merece todo un tratado de filosofía y religión. Ya no me extenderé más. Pero, aunque no compartan mi punto de vista, espero que sí se sientan hechizados por el planeta en el que vivimos. Ahora sólo me queda hacer un poquito de propaganda ecológica. No soy de esas personas que viven verde y todo eso pero sí creo que es necesario que todos tomemos conciencia del tesoro que tenemos y que dejemos de jugar a que nos pertenece. No somos sus dueños. Este planeta nos ha sido prestado por unos miles de años, pero nuestra raza tal vez se extinga dentro de otros miles y el planeta siga existiendo para un nuevo ciclo de vida. La tierra es mucho más fuerte que nosotros, mucho más poderosa, por lo tanto, en algún momento nos pasará factura del daño que le hemos hecho en este corto período de tiempo. Y aún cuando no nos cobre nada, ¿por qué dañar algo que nos hace tanto bien? Teniendo todo lo que tenemos, sólo podemos dar gracias y enamorarnos de ella. Dámarys C.

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